Utopía, o la tierra de ninguna parte, es sin lugar a dudas la más célebre de las obras de Tomás Moro (Thomas More). La idea de crear un mundo perfecto, en el que todos los hombres son iguales y mantienen una relación idílica con su entorno natural, nace de las narraciones realizadas por el navegante y cartógrafo Américo Vespucio (Amerigo Vespucci) y referidas al archipiélago de origen volcánico Fernando de Noronha, actualmente ubicado en el Estado de Pernambuco, Brasil y desde sus primeras ediciones podemos ver ilustraciones (mapas) de este territorio imaginado.

La Isla Utopía, Biblioteca Agustana, edición de 1516

utopia 1516

En esta obra geografía y paisaje son actores centrales en el relato, y Utopía no sería “posible” (nótense y anótense las comillas) sin su medio físico. En la Introducción al Libro Segundo (de dominio público), Moro hace la siguiente descripción:

“La isla de Utopía tiene en su parte media —Ia más ancha —una anchura de doscientas millas. Esta anchura sigue siendo la misma en la mayor parte de la isla, hasta que, poco a poco, se va estrechando hacia ambos extremos. Toda la isla semeja una figura de luna nueva, y esta figura tiene quinientas millas de extensión superficial. Separa ambos extremos una distancia de once millas; entre ellos pasa un vasto y ancho mar, que por razón de estar circundado de tierra por todos lados se halla resguardado de los vientos, cuyas aguas, quietas como las de un lago, no levantan grandes olas; adentro es como una suerte de obra, y los habitantes de la isla sacan gran provecho de las naves que arriban a todas partes de ella.”

La Isla Utopía, ilustración de Ambrosii Holbein,

Biblioteca Agustana, para la edición de 1518

Utopia 1518

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Archipiélago Fernando de Noronha, visto por Américo Vespucio
e inspiración de Utopía

Noronha

Tomás Moro nació en Inglaterra en 1478 y luego de una larga historia de enfrentamientos con, nada menos que, Enrique VIII, por el tema de la ruptura con la Iglesia Católica, fue condenado, primero a cadena perpetua y luego a muerte por el delito de alta traición. Cuentan que al subir los viejos y apolillados peldaños hacia el cadalso, dando muestras de su inagotable humor negro, le dijo a su verdugo: “ayúdame a subir que de bajar ya me encargaré yo”

La frase de Oscar Wilde que citan en Strange Map (a quienes agradezco, pues me inspiraron este breve nota) es simplemente genial:

“Un mapa del mundo que no incluye Utopía no es digno de echarle una mirada” Oscar Wilde

Vínculos:
Sobre la vida de Tomás Moro (ver aquí)
Introducción de Utopía (ver aquí)
Texto completo original, biblioteca Augustana (ver aquí)
Artículo en Strange Map (ver aquí)