Luis Marcel Acuña Leal 

            El principio fundamental de la Moral Social es la Dignidad Fundamental de toda persona humana.  A partir de esta base, surge la solidaridad.

 

 1.      La Moral Social se fundamenta en la Solidaridad 

Como lo hemos mencionado en clases, la palabra solidaridad connota dos acepciones.  El que predomina, en nuestra cultura, hace referencia a la ayuda del rico hacia el pobre, del que tiene al que no tiene.  En este caso la solidaridad es considerada como un acto de generosidad que nace de la buena voluntad, pero –estrictamente hablando- no se considera como una obligación.  Por ello, la solidaridad resalta el buen corazón del donante y se limita a actos puntuales y concretos.

Un segundo significado, hace referencia a la expresión humana de la responsabilidad social del individuo y de la sociedad con el otro y entre otros.  Es por ello, que se le considera como una exigencia humana, ya que toda persona es un ser social, forma parte  de una sociedad, y la realización del individuo pasa necesariamente  por la realización de cada uno.  De esta manera el vivir es convivir, entre  y yo se crea un nosotros, que permite a su vez, la realización del tú y del yo.   Convivir no es vivir al lado del otro, sino una condición de la existencia humana.

En este segundo sentido, la solidaridad no es un acto puntual de generosidad sino un imperativo ético, una obligación moral.  El centro es la humanidad, como espacio común entre todos y, por ello, la solidaridad se transforma en una condición de existencia para todos.  No se tiende la mano paternalista de un grupo social hacia el otro, sino se estrecha la mano del otro desde un reconocimiento de la igual dignidad.  Nadie puede autorealizarse sin los demás.

La solidaridad significa hacerse cargo del otro, hacerse responsable por él.  No se limita al concepto de igualdad, sino que además, es asumir los intereses del otro como propios.

Es por tanto, una necesidad social, ya que la ausencia de solidaridad produce violencia e inestabilidad.  Pero ¿por qué he de ser solidario?  Esta pregunta equivale al por qué de la condición humana, pues ésta, la que supone y exige la solidaridad.

La solidaridad se construye a través de la empatía y se hace realidad en el compartir.  La empatía ética es la capacidad de sentir y asumir la condición humana como una responsabilidad entre todos, y por ello, implica la vulnerabilidad frente a las necesidades ajenas.  Desde esta visión, la solidaridad es la síntesis entre el amor y la justicia.

La opción solidaria personaliza al necesitado en la sociedad, porque entabla una relación interpersonal en el cual el otro es reconocido como persona humana.  Al contrario, la mentalidad de la limosna reduce al otro a un objeto de la bondad donante; la mentalidad solidaria asume al otro como un sujeto necesitado, dándole una oportunidad en la sociedad.

Sólo una sociedad con sentido solidario hace posible la implementación de políticas sociales que buscan una igualdad de oportunidad para todos y cada uno.