Una de las maneras en que habitualmente nos acercamos a nociones o fenómenos complejos para poder comprenderlos mejor, es estableciendo distinciones por medio de contrastes. A través de una selección de afirmaciones sobre lo que es y no es la solidaridad podemos despejar un poco más este tema.

 

Muchas personas coinciden en destacar, de una u otra manera, que solidaridad no es sólo una ayuda material, que es más que una solución a problemas económicos. En general, cuando se habla de solidaridad se hace referencia a unos que tienen y otros que no tienen. Yo creo que ésa es una visión muy errada de la solidaridad, dice un sicólogo que trabaja en una organización solidaria. A su vez, un funcionario internacional expresa: no es cuestión de dar una monedita a un mendigo; tiene que haber algo más que un acto de llevar unas cajas de leche a la parroquia o de depositar un cheque en el banco… no sé si trabajar, hacer trabajo voluntario. Se suman otras opiniones: La solidaridad no depende de una cosa material, depende de una actitud de las personas. Los encuentros de solidaridad tienen que ser encuentros que traigan ayuda material u otra forma de solidaridad, pero como consecuencia; no como instrumento de mediación. Siento que tiene que ver con conductas muy diarias… que realmente no tiene nada que ver con el que tiene más le da al que tiene menos. Tiene que ver con una forma de vivir la vida, donde tú respetas realmente el derecho del otro a ser como es uno. Es muy grave para la verdadera acción solidaria pensar en términos de: yo que tengo te doy a ti que tú no tienes. Yo te puedo conseguir cosas, pero no me comprometo contigo, no me cuestiono mi estrategia para estar contigo.

Parece errado, entonces, concebir la solidaridad sólo como una cuestión de tener más o tener menos. De acuerdo a lo recién expresado, solidaridad es una actitud, un encuentro entre personas, un compromiso con el otro, un respeto a la igualdad del otro. Tiene que ver con personas, no con abstracciones: solidaridad no tiene que ver con cinco millones de pobres, con el problema de la pobreza, con cifras, sino que tiene que ver con gente, con personas. Personas que no son superiores y dan a otros, sino personas que van a trabajar con otros para solucionar sus problemas. Yo creo que en el fondo solidaridad es interesarse por la otra persona, dice un profesional.

Dos pobladoras agregan: relacionamos la solidaridad con dar, y yo digo: Qué saco con ir a ver a la señora María si no tengo plata. No le puedo llevar plata. Pero el hecho de visitar a otra persona que está mal, ya es una ayuda. Solidaridad es ayudar, no sólo en lo material sino en el sentido de afecto.

De igual manera opinan un empresario y un miembro de una institución de beneficencia: la solidaridad real se basa en una comunión humana, no sólo en la entrega de dinero. No es el dar usual, más bien es el sentir con el otro, ponerse en el lugar del otro, estar uno con el otro, sentir al otro como parte de uno.

Las expresiones anteriores no dicen ni que lo material es poco importante ni que no haya que dar. Más bien reflejan una jerarquía de visiones de la solidaridad, que van desde la ayuda material, pasando por el afecto, la entrega de tiempo, el trabajo voluntario, el compromiso, hasta la comunión humana, vale decir, el sentimiento profundo de ser uno con el otro.