• Solidaridad irremediable: Desde el punto de vista del Estado la solidaridad es irremediable, esto es, acciones en vivienda, salud, educación, asegura un dirigente poblacional.

  • Solidaridad de beneficencia: Es ese interés colectivo y masivo de participar en acciones sin fines de lucro, en iniciativas privadas solidarias, como el Hogar de Cristo, la Corporación por la Lucha contra el Cáncer, el Coanil, los niños quemados y tantas otras, opina un funcionario público. Otra voz destaca, asimismo, la labor de las instituciones de beneficencia: hay instituciones que estoicamente han venido haciendo acción solidaria, como la Cruz Roja, el Club de Leones, el Rotary; la han venido haciendo por años.

  • Solidaridad obligada o estrategia de sobrevivencia: Frente a la solidaridad de beneficencia, que es voluntaria, aparece una solidaridad como necesidad impuesta en personas que no tienen otra solución, o si no se mueren de hambre. Hay un sector que quedó excluido del sistema de gobierno, aquellas personas que no sobreviven si no ejercitan cierto entrenamiento para poder conseguir las cosas mínimas y que algunos han llamado solidaridad, pero que mejor llamémosle estrategia de sobrevivencia.

  • Solidaridad horizontal y solidaridad vertical: Hay una visión común de que es más fácil la solidaridad entre miembros de un mismo sector social. Una comunicadora social explica: Existe un tipo de solidaridad en nuestro país que es horizontal, esto es, los de clase media se unen con los de clase media y los ricos con los ricos. Pero el problema es la solidaridad intersegmentos o interclase; cómo decirle a la gente que tiene que colaborar entre segmentos distintos.

  • Solidaridad de asistencia y solidaridad de promoción: Un artista distingue detrás de la solidaridad dos tipos de movimientos: uno que tiene un sentido asistencial, de misericordia con el abatido y que, en general, es paternalista. Pero yo pienso que cuando uno está absolutamente abatido necesita que lo lleven a la Asistencia Pública o que le den comida. Siempre es necesario este tipo de solidaridad. El otro sentido de solidaridad es el que implica una inquietud por ayudar a los demás, por promover su organización. Es la solidaridad que ha estado detrás de las personas de izquierda. También este sentido de solidaridad es válido, y me preocupa bastante que pueda estar quedando desarticulado y desautorizado.

  • Solidaridad como liberación popular: Para algunos miembros de un grupo de jóvenes que trabajan en recreación, la solidaridad es parte de una propuesta en la que el factor solidario de nuestro pueblo es importante en el sentido de liberación que nosotros tenemos que tener como pueblo. Esta palabra motiva a la gente, que la gente se una; esta palabra es parte de una propuesta liberadora.

  • Solidaridad de cuidado, femenina: En un grupo de mujeres profesionales pertenecientes a distintas organizaciones solidarias se discutió ampliamente en torno a qué es realmente la solidaridad. Entre los diferentes componentes que destacaron estaba el de cuidar a la gente, cuidar a las personas; a mí lo que me gusta es la palabra “cuidar”. y agregaron: en seminarios sobre temas económicos, nuestros administradores se han sorprendido al saber lo que hacen los japoneses en sus empresas: cuidan a la gente, la cuidan en el sentido que la tratan bien, la tienen cómoda. El trabajador que se cansó puede ir a descansar, no tiene que pedir permiso porque se supone que si él está cansado es necesario que descanse y ellos tienen una persona que lo reemplaza mientras él va a descansar. Aclararon que: cuidado tiene una dimensión femenina, tiene ese toque femenino de dar atención, de hacerle una atención a la gente. Las mujeres son mucho más preocupadas por los demás. Son como intermediarias, están atentas a las necesidades de los demás. Desgraciadamente el espacio público y las relaciones laborales aquí no han incorporado esa dimensión femenina. Refiriéndose al país en general, dijeron: cuando tenemos tanta gente viviendo en las condiciones en que están, no estamos, como país, cuidando a nuestra gente. Y concluyeron: el cuidado implica personas concretas que uno integra al círculo de gente de quien uno tiene que preocuparse.

  • Solidaridad internacional: Un empresario la define como: las ayudas de muy buena voluntad recibidas en el extranjero, recibidas durante todos los años de dictadura, que incluso en algunas partes fue indiscriminada. En opinión de un observador crítico, Chile ha recibido bastante solidaridad financiera y política, pero no hay que sentirse ofendidos, somos buenos para recibir solidaridad, pero con poca capacidad de devolver o ser solidarios con otras causas políticas en otros países.

  • Solidaridad religiosa: Muchas organizaciones solidarias han nacido con el apoyo de iglesias, y ello imprime en sus miembros una solidaridad con características particulares. Un grupo de mujeres de organizaciones poblacionales la expresa así: se supone que estamos al alero de la Iglesia, por lo tanto entendemos la solidaridad de otra forma. Cuando yo trabajo con mi grupo, lo importante creo que es enseñarles la palabra de Dios para que su solidaridad vaya con amor, con ese espíritu, que entreguen eso que tienen adentro. Nuestra solidaridad significa entender al enemigo, significa aprender a compartir. Un compartir que a veces se extiende hasta llegar a extremos. Un miembro de un Comité de Allegados se refiere con orgullo a uno de sus dirigentes: hay gente que ha retado a don José por ser demasiado solidario. El gasta mucho de su tiempo ayudando a la gente y se consiguió del Departamento de Bienestar ayuda para los más necesitados, por ejemplo: 150 pizarreños y 17 canastas familiares. Don José no se dejó nada para él. Dice: Dios proveerá.

·                    Solidaridad, “concepto vacío”: Una comunicadora social, intentando llevar la solidaridad a imágenes, descubría que no me resultaba porque efectivamente tiene connotaciones muy distintas el concepto de solidaridad. Me empezó a sonar como un concepto vacío si no lo rellenaba con otros conceptos; no me parecía comunicable hoy día si no se asociaba con otros como, por ejemplo, creatividad, libertad, justicia. En esto hay problemas de tipo conceptual, las palabras no me parecen suficientes ni buenas para comunicar ciertas cosas.

Al intentar profundizar en torno a la noción de solidaridad y comprender cómo la entienden los diferentes sectores y personas, nos encontramos con una importante distinción. Es aquella que la ve, por un lado, corno un concepto con un significado universal, esencial, atemporal, y por otro lado, como derivando su contenido de su uso histórico específico.

En la expresión de un miembro de una ONG podemos captar claramente una acepción de solidaridad como un concepto cuyo contenido es determinado históricamente, es decir, a través del uso específico que le dan grupos específicos, en momentos históricos específicos: el concepto de solidaridad no es una construcción abstracta, sino que es una construcción que ha tenido históricamente su determinación. En el período anterior a la gestión democrática, solidaridad constituía la forma de nombrar el conjunto de acciones colectivas que los sectores populares y los sectores opositores a la dictadura hacían para conseguir el fin de ese régimen político. La solidaridad tenía connotaciones simbólicas, valóricas y éticas muy precisas; se asociaba con la resistencia como forma de confrontación a un régimen político. Tenía una utopía que era la democracia en general, y además la solidaridad actuaba como una especie de guiño entre quienes éramos opositores; nos vinculaba con una ligazón tremendamente férrea. Solidaridad era todo eso, era un curso valórico, era una connotación política, pero también era una gran modalidad de identificación entre todos aquellos que ramos de oposición. Ni siquiera solidaridad se estrechaba en el margen restringido de la forma que los sectores populares emplean para ayudarse mutuamente frente a los problemas económicos.

Era eso también. Pero solidario era aquel que visitaba los presos políticos, era aquel que participaba de una manifestación solidaria, era aquel que podía vencer los riesgos de una política clandestina e intentaba abrir espacios de participación o de confrontación.

Esta acepción de solidaridad, tan claramente determinada por el contexto histórico, sufrió un cambio radical, al cambiar el contexto político-social del país. Explica un profesional: solidaridad hoy día es el discurso oficial de la modernidad, o de la modernización, para llamar a las políticas compensatorias; o sea, toda la política subsidiaria del Estado liberal que aplique los ajustes a lo que no puede satisfacer por la vía de las políticas públicas. Es un discurso de los gobiernos neoliberales que están tratando de explicar su política compensatoria con el término solidaridad para subsidiar, para compensar las precariedades que genera este modelo económico.

El cambio brusco de significado de una noción con la cual se ha estado tan identificado, no deja de provocar reacciones fuertes y se puede entender entonces que surjan expresiones airadas como: hay que llamar a eso simplemente con otro nombre, chorreo, política de focalización o políticas sociales neoliberales porque eso es lo que son, o: esta es una manipulación muy perversa de la solidaridad porque nos sitúa en un espacio muy chueco, lleno de trucos y también: el tema de la solidaridad me suena en este momento histórico que estamos viviendo en Chile, como una suerte de caluga o de cascabel.

El cambio de significado sufrido por la noción de solidaridad, es percibido en otros sectores de manera muy distinta a lo manifestado en las expresiones anteriores. Para un funcionario de gobierno, solidaridad hoy día significa: Realizar el esfuerzo máximo de preocupación por la sociedad como un todo, vale decir en lo político, lo económico y lo social. En lo político lo central es realizar la transición hacia la democracia y en lo económico-social es mantener y elevar, dentro de lo que el país es capaz, el crecimiento económico y llegar con éste a los sectores más pobres. Esta es la solidaridad que es posible en las circunstancias históricas en que vivimos. Cualquier otra cosa sería propiciar una utopía que pondría en peligro la estabilidad política y económica que con tanto esfuerzo hemos alcanzado. Aclarando más lo que el actual gobierno entiende por solidaridad, continúa: nunca antes se han hecho mayores esfuerzos en términos de llegar a la gente. Para mí eso es solidaridad: que hayan aumentado los ingresos reales de los trabajadores, que el desempleo sea mínimo y que el gasto que hace el Estado en políticas sociales sea más grande que nunca. Eso es solidaridad concreta.

Cuando solidaridad no es entendida como un concepto determinado históricamente, se ofrecen definiciones universales y unívocas, como la de este profesional que afirma taxativamente: Solidaridad significa compartir. Desde esta perspectiva el concepto de solidaridad puede ser bien o mal usado históricamente, pero su significado es suprahistórico; se le otorga más bien un carácter esencial, trascendente. Este carácter trascendente se aprecia más claramente cuando se busca descubrir qué es, en última instancia, la solidaridad. Un grupo de sicólogas dialoga intentando acceder a esa última instancia, a ese ser último, profundo, esencial de la solidaridad.

Es que no es hoy por ti mañana por mí, porque eso es como una transacción económica. Lo que pasa es que yo como chilena no valgo lo mismo si mi país tiene un índice de analfabetismo alto. Es otra cosa… es, ¿,cómo decirte?, piénsalo en más chico, piénsalo en tu familia. Supongamos, tu familia nuclear son tres personas, tú y tus dos hijas. Tú no eres la misma si alguna de tus hijas está mal, por el motivo que sea, no sólo por ellas sino también por ti.

-          Claro, a mí me importa y tiene que ver conmigo lo que le pasa al otro.

-          A mí como chilena me duele la cuestión de los pehuenches, porque me siento junto con ellos.

-          Para mí, la solidaridad, la básica, estaría entonces en la conciencia de que lo del otro a mí también me afecta.

-          Pero es que los chilenos somos tremendamente individualistas.

-          O sea, los problemas de los pobladores no son los problemas nuestros.

-          No son nosotros.

-          Eso es; es un aumentar el concepto del nosotros lo que implica la solidaridad.- Bueno, eso significa una elevación de la conciencia: comprender que mi identidad no se acaba conmigo misma ni con mi familia, sino que abarca a todos. Pero, ¿,cuánta gente tiene esa conciencia?

-          Muy poca.

-          Pero, eso es; en el fondo es un concepto de pertenencia, de ser común, el ser uno con los demás y los demás con uno.

-          Es un asunto de que somos iguales, estamos en el mismo buque, estamos todos en este mismo buque.

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